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Memorias De Danzas Y Cantos Antiguos I, por Jorge Guzmán Villegas

 

En el transcurso de estos años han proliferado nuevos movimientos, nuevas conciencias, que nos hacen mirar hacia atrás y descubrir, apenados, todo lo que hemos perdido en este afán consumista de vivir al día y por el día, sin pensar en todo lo que hemos hecho desaparecer.

Estos nuevos valores han conseguido recuperar, hasta hoy, una ínfima parte de lo que fue nuestra cultura y costumbres populares. Cosas tan comunes y de poco uso actualmente como la trilla, las descamisadas o deshojadas, el uso del garrote, las fiestas de Piñatas en Carnavales, el hilar la lana, el tejerlas, la vestimenta tradicional y la recuperación de cantos y danzas antiguas, son un pequeño ejemplo de lo que podemos descubrir si escarbamos entre los recuerdos de nuestros abuelos o entre el polvoriento montón de libros antiguos de alguna vieja biblioteca.

Precisamente es de las danzas y antiguos cantos de lo que Lourdes González, co-directora de esta revista, me animó a escribir, sé que es una temeridad hablar de un tema sobre el que hay tan poco escrito, ya que ésta es una materia que está redescubriéndose y que lo que exponga aquí quedará, espero, anticuado muy pronto.

Los primeros colonos que poblaron nuestras islas trajeron consigo, además de sus costumbres, los ritmos y aires que tocaban cuando al terminar sus jornadas de trabajo, se reunían representando los mismos toques que ya habían aprendido de sus antepasados.

“…La mayoría venía de alguno de los reinos de la Península Ibérica, y sobre todo de Andalucía; los portugueses vinieron en número considerable, y en menor medida vascos, gallegos y catalanes. Aunque minoritario, el número de extranjeros (excluyendo a los portugueses) que contribuyeron a la repoblación de las islas fue importante, sobre todo por su papel económico. Algunos de sus nombres figuran en la documentación conservada, y parece claro que destacan los italianos, en particular los genoveses y florentinos, sin olvidar a los flamencos, franceses e ingleses…” (Juan M. Bello León)

La variedad de colonos, tanto de las diferentes zonas peninsulares como de Europa, junto a los pequeños grupos aborígenes que quedaron esparcidos por zonas concretas del archipiélago, han provocado que el folklore canario sea de lo más variado y el más rico de Europa.

De nuestros aborígenes canarios sólo quedaron unos bailes, compases y pasos que permanecen fundidos con los bailes que aportaron colonos como judíos (asentados en Canarias en el Siglo XVI), pequeños comerciantes holandeses, etc. Así surgen danzas como El Vivo (El Hierro), Tango de la Florida (La Orotava, Tenerife), El Canario (¿Gran Canaria?), El Sirinoque (La Palma), Endechas, etc. Existe un párrafo que apenas se conoce, quizás por sus palabras despectivas hacia los castellanos, de Bocaccio, (no hay que olvidar que fue mandada esta expedición portuguesa a las islas en 1341 y entonces no había buenas con Castilla).

“ … Cantan dulcemente, danzan como los franceses y son risueños, alegres y más civilizados que muchos españoles…”

Tenemos un nuevo testimonio, en este caso del ingeniero italiano Leonardo Torriani, que en el siglo XVI arribó a Gran Canaria (antiguamente llamada Canaria). Hay que agradecer sus conocimientos en música y su gran cultura que nos ha dejado esta preciosa aportación:

“… Cantaban versos de lamentación, de ocho, nueve y diez sílabas, y con tanta tristeza, que lloraban ellos  mismos, como se ve que todavía lo hacen hoy dia los que descienden de los últimos habitantes. Su tono lamentoso ha sido empleado por excelentes músicos, sobre todo por el divino Fabricio Dentini, y por los españoles en poesía, en dúos y tercetos… Su nombre es endechas, es decir, lamentos mujeriles. Es verdad que también se cantaban en las demás islas, con motivo de la muerte de alguna persona principal, o de algún triste suceso; pero las de esta isla eran más hermosas y más dolorosas…”

Aicá Maragá, aititú aguahae

Maicá guere, demacihani

Neigá haruuiti alemalai

Esta endecha gran canaria recogida por Torriani fue traducida así:

-(traducción de Torriani) Sed bien venido, mataron a nuestra madre esta gente forastera, pero ya que estamos juntos hermano quiero casarme pues estamos perdidos.

-(traducción de E. Zyhlarz) Eh, ven, siéntate, sobre él sea lo que es sobre mí, estos salvajes a nuestra madre la mataron, como estamos juntos, quiero casarme con mi hermano.

Las Clases populares han sabido guardar y traspasar, con el paso de las épocas, de padres a hijos todas estas sabidurías. Mientras en las clases sociales altas, la preocupación era la de no perder el nuevo ritmo en las cortes más populares de la época, el pueblo llano iba almacenando uno tras otro los ritmos y compases que llegaban a sus oídos, aceptándolos en sus repertorios y añadiéndole siempre un poco de su cosecha.

Así nos encontramos con bailes o danzas provenientes de la península como las folías (Pirineos navarros), introducidas en las islas entre los siglos XVII al XVIII.

De Centroeuropa, en el siglo XIX danzas más modernas y estudiadas como las Mazurcas (Francia), Berlinas (Alemania), Polkas (Polonia, sur de Alemania y norte de Italia) y los Siotes o Chotis que provienen de la palabra Schottis, Scottish o Schottisch, especie de polka alemana.

También encontramos, entre los siglos XVIII al XIX, danzas de origen portugués como los Aires de Lima (Río Limia) o la Danza del Trigo (Vivar Dueña).

Existen muchísimos bailes que por desgracia, han desaparecido y de los que no vamos a tener jamás constancia. Me da una grandísima tristeza el leer esa gran lista de danzas que se encuentran perdidas en el olvido. Es una pena. Debemos trabajar duramente para que las agrupaciones folklóricas, que son las encargadas actualmente de efectuar estos bailes, las trasmitan sin error, impedir que inventen coreografías nuevas y evitar que personas que no estén preparadas para cumplir con estas características se dediquen a estropear nuestra cultura popular. No quisiera que Canarias fuese otro de esos pueblos sin memoria tradicional.

Jorge Guzmán Villegas

Profesor de Etnografía y Folklore

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  1. funebres con una forma de canto inserto en el ambito de las rondas y juegos infantiles, caracteristicos de los ninos mientras los adultos se ocupanLa Caderona: es un ritmo- canto y baile cuya coreografia representa la supervivencia de los antiguos landos, vacunaos, o la danza de vientre, tradicional.

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